Esa clase de relación capaz de desmentir alguna de las putas verdades de la vida. Una confianza y un cariño que se mantienen impasiblemente mientras pasa el tiempo, sin importar frecuencias ni periodos. Como con todo, hay momentos más intensos y otros más tenues, pero la luz que hace que ciertos sentimientos persistan sin envejecer parece algo casi mágico. Así las cosas nos asustamos menos del futuro.
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