13 ago 2012
25 jun 2012
(R)Evolución
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahur, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahito
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.
Mi única esperanza respecto a nuestro futuro nacional se basa en confiar en que algún día la España de Machado derrotará a esta Expaña de patrioteros del fútbol, jesulines, poceros, gaviotos y tantas otras lacras...
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahur, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahito
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.
Mi única esperanza respecto a nuestro futuro nacional se basa en confiar en que algún día la España de Machado derrotará a esta Expaña de patrioteros del fútbol, jesulines, poceros, gaviotos y tantas otras lacras...
¡Lee burro!
En septiembre de 1931 Federico García Lorca fue el encargado de pronunciar el discurso inaugural de la biblioteca de su pueblo, Fuente Vaqueros. Como sucede con tantos otros sabios, sus palabras se van sumergiendo paulatinamente en el más arcaico de los olvidos pese a que sus ideas rebosen de furiosa modernidad. Otro de los defectos endémicos de nuestra penosa raza:
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos
de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura
porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy
se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."
9 jun 2012
7 jun 2012
Remotas huidas
Siempre el mismo cuento,
siempre el mismo final.
Siempre la misma mierda pre-digerida
y siempre la misma fuga equivocada.
Ya habíamos aprendido que
toda la poesía conduce
a la misma mentira,
pero nos sobran versos y cojones
para seguir buscando otra salida.
siempre el mismo final.
Siempre la misma mierda pre-digerida
y siempre la misma fuga equivocada.
Ya habíamos aprendido que
toda la poesía conduce
a la misma mentira,
pero nos sobran versos y cojones
para seguir buscando otra salida.
10 abr 2012
Nos escapamos, ¿de quién sino del tiempo?¿De quién sino del llanto?
"Choose Life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television, choose washing machines, cars, compact disc players and electrical tin openeres. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisurewear and matching luggage. Choose a three-piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who the fuck you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing, spirit-crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing your last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked up brats you spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life."
2 abr 2012
¿A.C.A.B.?
Extraído de la publicación "Carnet x puntos" que el SUP (Sindicato Unificado de Policía) edita mensualmente:
"Bajo la dirección del Gobierno socialista hemos ido a hacer “redadas” a comedores sociales donde van las personas sin recursos a comer para no pasar hambre; hemos identificado a personas en las paradas de autobús, de madrugada, viendo que iban con una bolsa y su bocadillo para ir al trabajo; hemos identificado a grupos de jóvenes en la vía pública, parques, en la entrada de centros de ocio, en plazas o en nudos de comunicación, porque el Gobierno socialista ha despreciado los derechos civiles de los ciudadanos y ha impartido órdenes como si fuésemos la Policía de una dictadura. Por eso quienes tenemos una determinada visión política, una determinada sensibilidad en el respeto a los derechos de los ciudadanos, sentimos tanto desprecio por estos socialistos que han llevado a cabo esta miserable política de seguridad pública, de justificación estadística falsa, de uso intensivo de potestades policiales respecto a los ciudadanos sin ninguna razón legal ni objetiva para ello."
Me sorprende sobremanera encontrar un texto procedente de fuentes policiales tan cargado de sinceridad y honestidad. ¿Cuántas denuncias, huelgas, protestas, artículos o escándalos más hacen falta para que quede claro que España tiene un enemigo común llamado PPSOE?
"Bajo la dirección del Gobierno socialista hemos ido a hacer “redadas” a comedores sociales donde van las personas sin recursos a comer para no pasar hambre; hemos identificado a personas en las paradas de autobús, de madrugada, viendo que iban con una bolsa y su bocadillo para ir al trabajo; hemos identificado a grupos de jóvenes en la vía pública, parques, en la entrada de centros de ocio, en plazas o en nudos de comunicación, porque el Gobierno socialista ha despreciado los derechos civiles de los ciudadanos y ha impartido órdenes como si fuésemos la Policía de una dictadura. Por eso quienes tenemos una determinada visión política, una determinada sensibilidad en el respeto a los derechos de los ciudadanos, sentimos tanto desprecio por estos socialistos que han llevado a cabo esta miserable política de seguridad pública, de justificación estadística falsa, de uso intensivo de potestades policiales respecto a los ciudadanos sin ninguna razón legal ni objetiva para ello."
Me sorprende sobremanera encontrar un texto procedente de fuentes policiales tan cargado de sinceridad y honestidad. ¿Cuántas denuncias, huelgas, protestas, artículos o escándalos más hacen falta para que quede claro que España tiene un enemigo común llamado PPSOE?
24 mar 2012
Camino a la perdición
Por circunstancias viciosas de la vida, en los últimos tiempos he ido viendo como conocidos, familiares y demás elementos del heterogéneo grupo que denominamos allegados han ido cayendo en las fauces del cáncer. Ya sea de estómago o de colon, por fumar demasiado o por imperativo genético, distintas personas han tenido que padecerlo y casi todas ellas fueron derrotadas.
Esta macabra serendipia me hace preguntarme cómo en la sociedad que accede a la información a través de tabletas portátiles, que puede conocer la cultura o los problemas de casi cualquier lugar del mundo a través de un teclado y un ratón, una sociedad en la que el mercado farmacéutico es el segundo que más dinero maneja del mundo y donde los multimillonarios se van de vacaciones al espacio, todavía no se ha sabido encontrar una cura contra el cáncer.
La tecnología crece y se perfecciona a una velocidad vertiginosa y sin embargo hay enfermedades que siguen acabando con nosotros sin que seamos capaces de arrancarles ninguna nueva esperanza. Y el cáncer es sólo una de las enfermedades que siguen lastrando el bienestar mundial. Epidemias sistémicas y enfermedades que fueron olvidadas cuando se erradicaron en el mundo occidental siguen matando adultos y niños a lo largo de buena parte de la corteza mundial.
Todo ésto me hace preguntarme cómo sería el mundo si todo el tiempo, el trabajo, el dinero, y la dedicación que se ha dedicado a la investigación armamentística se hubiera empleado en la investigación médica. Hasta qué punto cambiarían las cosas si en lugar de los descubrimientos nucleares o el perfeccionamiento de fusiles hubiera habido más descubrimientos de nuevos medicamentos, tratamientos más efectivos o una cobertura sanitaria global mayor.
Más allá de la evidente transformación económica y política, quiero pensar cómo sería todo si el hombre se hubiera preoucupado más por la medicina que por la guerra. Alfred Nobel o Albert Einstein son algunos ejemplos de investigadores que se arrepintieron de sus descubrimientos relativos al desarrollo de nuevos explosivos (dinamita y bomba nuclear) cuando fueron conscientes del peligro que iban a suponer para la humanidad. Sin embargo el arrepentimiento siempre viene a posteriori. Así, paso a paso se ha llegado a desarrollar la capacidad destructiva como para hacer desaparecer el planeta y otro par más. Me resulta difícil comprender por qué no se piensa en esta clase de riesgos de modo preventivo y no como arrepentimiento por la bestia creada. La idea de que no hay nada más sagrado que la vida humana debería haberse extendido con más contundencia.
Mis ideas serán muy utópicas, y la teoría de Gaia muy improbable, pero lo cierto es que la historia de la humanidad es la historia de la construcción de una autodestrucción.
Esta macabra serendipia me hace preguntarme cómo en la sociedad que accede a la información a través de tabletas portátiles, que puede conocer la cultura o los problemas de casi cualquier lugar del mundo a través de un teclado y un ratón, una sociedad en la que el mercado farmacéutico es el segundo que más dinero maneja del mundo y donde los multimillonarios se van de vacaciones al espacio, todavía no se ha sabido encontrar una cura contra el cáncer.
La tecnología crece y se perfecciona a una velocidad vertiginosa y sin embargo hay enfermedades que siguen acabando con nosotros sin que seamos capaces de arrancarles ninguna nueva esperanza. Y el cáncer es sólo una de las enfermedades que siguen lastrando el bienestar mundial. Epidemias sistémicas y enfermedades que fueron olvidadas cuando se erradicaron en el mundo occidental siguen matando adultos y niños a lo largo de buena parte de la corteza mundial.
Todo ésto me hace preguntarme cómo sería el mundo si todo el tiempo, el trabajo, el dinero, y la dedicación que se ha dedicado a la investigación armamentística se hubiera empleado en la investigación médica. Hasta qué punto cambiarían las cosas si en lugar de los descubrimientos nucleares o el perfeccionamiento de fusiles hubiera habido más descubrimientos de nuevos medicamentos, tratamientos más efectivos o una cobertura sanitaria global mayor.
Más allá de la evidente transformación económica y política, quiero pensar cómo sería todo si el hombre se hubiera preoucupado más por la medicina que por la guerra. Alfred Nobel o Albert Einstein son algunos ejemplos de investigadores que se arrepintieron de sus descubrimientos relativos al desarrollo de nuevos explosivos (dinamita y bomba nuclear) cuando fueron conscientes del peligro que iban a suponer para la humanidad. Sin embargo el arrepentimiento siempre viene a posteriori. Así, paso a paso se ha llegado a desarrollar la capacidad destructiva como para hacer desaparecer el planeta y otro par más. Me resulta difícil comprender por qué no se piensa en esta clase de riesgos de modo preventivo y no como arrepentimiento por la bestia creada. La idea de que no hay nada más sagrado que la vida humana debería haberse extendido con más contundencia.
Mis ideas serán muy utópicas, y la teoría de Gaia muy improbable, pero lo cierto es que la historia de la humanidad es la historia de la construcción de una autodestrucción.
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